Vivir la ciudad desde la frontera se la percibe parcialmente desde una concentración donde los componentes económicos, estéticos y técnicos son un factor esencial de la vida cotidiana los cuales los mecanismos lleva adoptar una nueva política con respecto al objeto, un proyecto basado en el mercado urbano alrededor de lugares secretos, mostrando los problemas, los obvios y los no tanto, y la falsa funcionalidad del puente viejo, oxidado y muerto dentro de una cartografia y un mapeo contradictorio entre lo exótico_ chatarro y el gran movimiento de carácter repetitivo y determinado por diferentes tráfico vehiculares.
El conectar y desconectar visto de lejos se lo podria pensar en un circuto integrado de laboratorios audiovisuales maquinizados, una gran tecnoconvivencia; una idea implícita de viaje retrofuturista a un espacio más interior que exterior de las diferentes formas de materealizar las experiencias dentro de las cuadras escenográficas que simulan un todo barato, entrando y saliendo que implican un recorrido comercial manipuladas por la evolución performática tecnológica, sientiendose como si la gente estuviera aislada de las más personas, o como sino existieran.



